Información errónea y verdades sobre el coronavirus (COVID-19)

Información errónea acerca de las vacunas contra el COVID-19

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Las vacunas contra el COVID-19 son peligrosas y tuvieron efectos secundarios en las personas vacunadas en el extranjero.

REALIDAD: La Administración de Artículos Terapéuticos aprueba el uso de vacunas en Australia. Todas las vacunas se someten a pruebas exhaustivas de seguridad antes de aprobarse para su uso en Australia. Esto incluye un análisis cuidadoso de datos de ensayos clínicos, ingredientes, química, fabricación y otros factores. Se puede encontrar información sobre las vacunas contra el COVID-19 en el sitio web de la TGA, en https://www.tga.gov.au/covid-19-vaccines

Además de evaluar cada lote de vacunas contra el COVID-19, la Administración de Artículos Terapéuticos supervisa la seguridad de las vacunas después de que se suministran en Australia. El gobierno australiano también está siguiendo de cerca los programas de inmunización en el extranjero, incluidos los del Reino Unido, Alemania y Noruega. En conjunto, esta información ayudará a garantizar que los australianos tengan acceso a una vacuna contra el COVID-19 segura y eficaz.

Si tiene efectos secundarios por una vacuna, busque la ayuda de un profesional de la salud e infórmelo a la TGA (1300 134 237).

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Más personas morirán por los efectos secundarios negativos de la vacuna que por el propio COVID-19.

REALIDAD: Cualquier vacuna puede causar algunos efectos secundarios leves. Los principales efectos secundarios de las vacunas son algo de dolor, enrojecimiento o hinchazón donde recibió la inyección, dolor de cabeza o fiebre leve y fatiga. La mayoría de estos efectos tratarse con un analgésico leve y no son motivo de alarma.

La Administración de Artículos Terapéuticos (TGA), el ente regulador de medicamentos de Australia, no aprobará una vacuna que no sea segura y eficaz. Una de las cosas que observan muy de cerca son efectos secundarios graves.

Australia tiene uno de los mejores procesos de aprobación del mundo y cualquier medicamento que pudiera causar efectos secundarios negativos graves no sería aprobado en este país. El trabajo de la TGA no se detiene con la aprobación. También vigilan de cerca los datos que llegan desde el extranjero y la implementación aquí. No se deja nada al azar.

Si tiene efectos secundarios por una vacuna, busque la ayuda de un profesional de la salud e infórmelo a la TGA (1300 134 237).

INFORMACIÓN ERRÓNEA: El gobierno está utilizando la implementación de las vacunas como pretexto para recolectar o alterar su ADN.

REALIDAD: Las vacunas se inyectan en el cuerpo, no sacan nada del cuerpo y no alteran el ADN. Algunas de las nuevas vacunas contra el COVID-19 utilizan un fragmento de ARN mensajero (ARNm) para instruir a su cuerpo a producir una respuesta inmunitaria contra el COVID-19. El ARNm no afecta su ADN.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: El virus muta tan rápido que una vacuna nunca funcionará.

REALIDAD: Todos los virus mutan. Es una parte normal de su evolución natural y el COVID-19 no es diferente. Según la evidencia, las vacunas contra el COVID-19 serán efectivas aún contra nuevas variantes.

Puede significar que las personas necesiten dosis de refuerzo o que deban vacunarse nuevamente, como contra la gripe. Las vacunas aprobadas actualmente para su uso en Australia han demostrado que son altamente eficaces para prevenir enfermedades graves causadas por el COVID-19.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Las personas que tuvieron COVID-19 y se recuperaron no necesitan vacunarse.

REALIDAD: La protección que alguien obtiene por tener COVID-19 varía de persona a persona. Debido a que este virus es nuevo, no sabemos cuánto tiempo podría durar una inmunidad natural. Incluso si ya tuvo COVID-19, debe recibir la vacuna contra el COVID-19 siempre que pueda.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: La vacuna contra el COVID-19 contiene software o microchips utilizados para vigilancia.

REALIDAD: Ninguna de las vacunas contra el COVID-19 contienen software o microchips.

Otra información errónea acerca del COVID-19

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Los niños son "súper propagadores" del COVID-19

REALIDAD: Aunque se sabe que los niños más pequeños son "súper propagadores" de gérmenes y virus en general, por ejemplo de la gripe, la evidencia actual del COVID-19 sugiere que la transmisión de niño a niño en las escuelas es poco común. Además, no hay datos en ningún lugar del mundo que demuestren que se ha producido una propagación importante de este virus entre los niños más pequeños. Aunque es posible, en la actualidad, la evidencia sugiere que los niños no son súper propagadores del virus que causa el COVID-19.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Australia no puede obtener suficientes equipos y suministros médicos (ventiladores, mascarillas, kits de prueba)

REALIDAD: Dado que Australia tuvo mucho éxito en aplanar la curva, evitamos aumentar la presión sobre nuestros hospitales.

Tenemos gran cantidad de equipos de protección personal disponibles en Australia; constantemente, se producen más en Australia y se entregan a Australia. Por ejemplo, la Reserva Médica Nacional sigue estando bien abastecida y encargó más de 500 millones de máscaras para una entrega escalonada hasta el 2021.

Los comités asesores del gobierno de Australia, incluida la Red de Enfermedades Transmisibles de Australia y la Red de Laboratorios de Salud Pública, se reúnen con frecuencia para revaluar las indicaciones sobre los requisitos para las pruebas del COVID-19, a fin de garantizar que se lleven a cabo las pruebas esenciales para apoyar nuestra respuesta de salud pública a la pandemia del COVID-19.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Los hospitales de Australia no podrán hacer frente al aumento de la demanda debido al COVID-19

REALIDAD: Dado que Australia tuvo mucho éxito en aplanar la curva, evitamos aumentar la presión sobre nuestros hospitales. Australia cuenta con un sistema de salud de primer nivel, que está en buena posición para satisfacer la demanda adicional durante la pandemia del COVID-19, de ser necesario. Esto incluye la capacidad de camas de hospital, equipo médico, suministros y personal médico adicionales, mediante una asociación entre el gobierno nacional de Australia, los gobiernos de los estados y territorios y el sector de salud privada.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Un confinamiento de dos semanas detendrá la propagación del COVID-19

REALIDAD: Imponer restricciones durante dos o tres semanas y luego levantarlas y volver a nuestras vidas normales no detendrá la propagación del COVID-19.

La mayoría de las personas con COVID-19 solo tienen síntomas leves o ningún síntoma. Un riesgo de un confinamiento de solo dos semanas es que las personas con COVID-19 asintomático, sin saberlo, puedan exponer a otras personas al virus cuando todo se abra después del confinamiento.

La mejor manera de ayudar a disminuir la propagación del COVID-19 es practicar una buena higiene de las manos y las vías respiratorias, mantener el distanciamiento físico, quedarse en casa y hacerse la prueba si se siente mal, y usar una mascarilla si se encuentra en un área de transmisión comunitaria y el distanciamiento físico no es posible.

Nuestros expertos en salud continuarán supervisando el número de nuevos casos cada día en Australia y dónde se produce el contagio. Luego, formularán recomendaciones basadas en las pruebas con respecto a nuevas normas o restricciones que deban promulgarse. Todos deberían mantenerse al día con las restricciones actuales visitando www.australia.gov.au.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Hacer la prueba a todos detendrá la propagación del coronavirus

REALIDAD: La prueba no detiene la propagación del virus.

Uno de los pilares fundamentales en la prevención y el control del COVID-19 son las pruebas diagnósticas oportunas, escalables y precisas. Las pruebas diagnósticas desempeñan un papel fundamental en la definición de la epidemiología de la enfermedad, proporcionan información para el manejo de casos y contactos y, en última instancia, en la reducción de la transmisión viral.

Sin embargo, obtener un resultado negativo del COVID-19 no significa que no estar en riesgo, o no ser un riesgo para los demás. Puede recibir un resultado negativo del COVID-19 después de haber estado expuesto al SARS-CoV-2 (el virus que causa COVID-19) pero antes de desarrollar síntomas. Por ese motivo es tan importante practicar una buena higiene y el distanciamiento físico, y permanecer en casa si se siente mal. Estas medidas, junto con la realización de pruebas, están ayudando a prevenir la transmisión del COVID-19 y otras enfermedades infecciosas, reduciendo la demanda del sistema de salud australiano.

La satisfactoria gestión de salud pública del aumento en la cantidad de casos y brotes en una región requiere que la realización de pruebas se oriente cuidadosamente, para lograr el equilibrio adecuado entre el mantenimiento del control epidémico y la protección de la sostenibilidad de la capacidad de los laboratorios y los centros de prueba.

Las pruebas generalizadas a australianos que no muestren síntomas (asintomáticos) se desaconsejan enérgicamente. Dicha estrategia de pruebas no es acertada desde el punto de vista epidemiológico ni es un enfoque económico para identificar la transmisión de enfermedades. El gobierno australiano reconoce que las pruebas asintomáticas pueden desempeñar un papel en contextos específicos con fines de control y vigilancia de enfermedades. Estos contextos incluyen escenarios de brotes, poblaciones con mayor riesgo de transmisión a zonas con baja incidencia, poblaciones con un riesgo significativamente mayor de exposición y quienes se encuentran en entornos de transmisión de alto riesgo y también son vulnerables a enfermedades graves si se infectan.

El gobierno australiano sigue recomendando que, en consulta con las autoridades competentes de salud pública y los directores de laboratorios, se elaboren estrategias de prueba, incluidos programas de detección de personas asintomáticas en el lugar de trabajo.

El objetivo es garantizar que se empleen los enfoques más apropiados y eficaces. Para obtener más información sobre la posición del gobierno australiano acerca de pruebas generalizadas para personas asintomáticas, consulte el sitio web del Departamento de Salud (Department of Health).

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Los kits de prueba no son precisos

REALIDAD: En Australia, los kits de prueba del COVID-19 son muy precisos. Todos los métodos de pruebas utilizados en Australia fueron verificados exhaustivamente. Son supervisados detenidamente por la Administración de Bienes Terapéuticos (Therapeutics Good Administration - TGA) y mediante la participación obligatoria en programas de garantía de calidad desarrollados específicamente para el SARS-CoV-2 (el virus que causa el COVID-19).

En Australia, la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) basada en laboratorio es la prueba por excelencia utilizada para diagnosticar infección aguda por SARS-CoV-2 en el organismo, y requiere recolectar una muestra respiratoria para llevar a cabo la prueba. Las pruebas de PCR son muy sensibles y detectan los fragmentos genéticos más pequeños que son específicos de SARS-CoV-2 en una muestra respiratoria.

Toda tecnología de prueba nueva en Australia requiere una evaluación muy cuidadosa por parte de la TGA para garantizar la calidad y fiabilidad de los resultados y permitir su suministro legal. Para obtener información actualizada acerca de cuáles pruebas de COVID-19 están incluidas en el Registro de Productos Terapéuticos de Australia (Australian Register of Therapeutic Goods), visite el sitio web de la TGA en: www.tga.gov.au/covid-19-test-kits-included-artg-legal-supply-australia.

INFORMACIÓN ERRÓNEA: El coronavirus es un fraude

REALIDAD: El COVID-19 es causado por un coronavirus (SARS-CoV-2), que forma parte de una gran familia de virus que pueden conducir a infecciones respiratorias tanto en humanos como en animales. Dichas infecciones pueden variar desde el resfrío común hasta una enfermedad más grave. El COVID-19 se propaga entre las personas por gotitas y a través de superficies contaminadas.

En Australia, el Laboratorio de Referencia de Enfermedades Infecciosas de Victoria (Victorian Infectious Diseases Reference Laboratory - VIDRL) del Instituto Peter Doherty para la Infección y la Inmunidad, fue el primer laboratorio fuera de China en aislar el SARS-CoV-2. El VIDRL compartió el virus aislado con otros laboratorios australianos, la Organización Mundial de la Salud y otros países, para permitir el desarrollo, la validación y la verificación de pruebas diagnósticas para el COVID-19.

Australia tiene la suerte de contar con el apoyo de una red de expertos de laboratorios de patología públicos y privados con la capacidad y la acreditación adecuadas para detectar y confirmar el SARS-COV-2. La disponibilidad de dichos laboratorios para ampliar la capacidad de realización de pruebas fue esencial para el éxito de Australia en aplanar la curva y evitar las devastadoras tasas de infección observadas en otros países. La información sobre el número de personas con COVID-19 y el número de muertes por la enfermedad se recoge en Australia y en todo el mundo. Los datos son publicados a diario por el Departamento de Salud de Australia (Australian Department of Health).

INFORMACIÓN ERRÓNEA: Las mascarillas son ineficaces y/o inseguras.

REALIDAD: Cuando se usan con otras precauciones, como una buena higiene, distanciamiento físico, y quedarse en casa y hacerse la prueba si se siente mal, las mascarillas ayudan a disminuir la velocidad de propagación del COVID-19.

Al igual que la mayoría de los virus respiratorios, el SARS-CoV-2 (el virus que causa el COVID-19) se propaga principalmente por gotitas que contienen virus, producidas cuando una persona infectada habla, tose o estornuda. La propagación también puede ocurrir por medio de superficies contaminadas. Una persona con una infección viral respiratoria, incluido el COVID-19, con o sin síntomas, puede usar una mascarilla para proteger a otros al disminuir la propagación de gotas respiratorias infectadas. Las mascarillas son utilizadas por los trabajadores de la salud y asistencia para protegerse cuando no pueden mantener distanciamiento físico de una persona con una infección respiratoria, incluido el COVID-19.

El uso de una mascarilla es sólo un paso para detener la propagación del COVID-19 y no es un sustituto de otras precauciones. Es importante seguir practicando una buena higiene de las manos y de las vías respiratorias, el distanciamiento físico, y quedarse en casa y hacerse la prueba si se siente mal.

No hay evidencia de que usar una mascarilla sea inseguro o que conduzca a problemas como la falta de oxígeno. Los proveedores de asistencia médica han usado mascarillas durante períodos prolongados por muchos años sin estos problemas.

 

Visite este sitio web con regularidad para mantenerse informado sobre las principales novedades en la respuesta del gobierno de Australia al COVID-19.

La SBS también tiene una amplia gama de información acerca del COVID-19 en su idioma. También puede usar aplicaciones para celulares y extensiones de navegador para traducir información gubernamental. Busque uno que se ajuste a sus necesidades.

Para acceder a información adicional en inglés, visite www.australia.gov.au.